Zakharyan, un fantasma en la real: ¿el fin de una promesa?
La Real Sociedad se despide de Arsen Zakharyan este verano, una decisión inevitable tras una temporada en la que el ruso se ha convertido en una sombra de su potencial.
El precio de la esperanza, una decepción palpable
Fichado en 2023 por 12 millones de euros, Zakharyan llegó con la etiqueta de ‘crack ruso’ y las expectativas de un jugador que redefiniría el centro del campo. Sin embargo, el camino hacia la titularidad se ha mostrado arduo, plagado de lesiones, enfermedades y una falta de impacto que ha desvanecido la promesa inicial.
Su participación, reducida a apenas 34 partidos oficiales en tres temporadas, incluyendo una temporada en la que solo disputó 79 minutos, refleja una realidad muy lejana de lo esperado. Un gol por curso, una cifra modesta para un jugador con sus aspiraciones, y una constante presencia en el banquillo, incluso cuando Imanol le daba oportunidades, son indicadores claros de su frustración en San Sebastián.

De la champions a la sombra: un despliegue limitado
Su debut en el Dínamo de Moscú, en la 2023-24, le permitió mostrar destellos de su talento, acumulando 40 presencias entre LaLiga, Copa del Rey y Champions League. Pero incluso en ese contexto, no logró destacar de manera consistente, anotando solo un gol y sin dejar una huella imborrable en cada partido. La Champions League, un escaparate de primer nivel, le negó la oportunidad de demostrar su valía a un público más amplio.
El técnico oriotarra, Javier Aguirre, le confiaba inicialmente un papel importante, pero la falta de rendimientos le obligó a relegarlo a un segundo plano. La Real Sociedad, consciente de su bajo rendimiento, ha optado por no renovar su contrato, dejando en el aire el futuro de un jugador que, a pesar de su precio, ha fracasado en su intento de adaptarse al exigente fútbol español. La cifra de 12 millones pagados por su fichaje se antoja ahora como una inversión fallida, un recordatorio amargo del coste de las promesas incumplidas.
La Real Sociedad, pragmática y con la vista puesta en el futuro, ha tomado la decisión correcta. Zakharyan, por ahora, es un fantasma en la Real, un jugador que nunca logró materializar su potencial y que se despide del banquillo donostiando sin dejar una contribución significativa.
