Seixas, la bomba joven que amenaza al tour: indurain pide calma
Miguel Indurain, leyenda del ciclismo, lanza una advertencia: Paul Seixas, el joven francés que ha desatado la euforia en la previa del Tour de Francia, necesita un poco de espacio para respirar. La presión es enorme, pero el esloveno, ganador de la Itzulia y con un segundo en Strade Bianche, no puede permitirse fallar. Y no es solo una opinión, es una lectura experta.
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El peso de la expectativa y la juventud en el tour
nIndurain, recordando su propia experiencia en 1985, subraya la diferencia entre debutar en el Tour y afrontarlo como aspirante al título. “No sé si Paul Seixas estará en el Tour, si el equipo decidirá que lo corra. Yo fui con 19 años en el primer año de profesionales en el 85, pero el Tour es otra cosa, sobre todo si vas a disputar. Yo debuté con una semana o 15 días para ir viendo lo que era un Tour. En Francia están muy ilusionados, pero el chico tiene responsabilidad. Si va y no hace nada. creo que hay que poner un poco de calma”, explica la leyenda navarra, visiblemente preocupado por el potencial desgaste del joven corredor. La exigencia del ciclismo moderno es brutal.
nLa llegada de nuevas figuras jóvenes, no solo en Francia sino también en España, Italia y Bélgica, es un reflejo de un cambio generacional. Antes, el talento emergía con más lentitud, pero ahora la competencia es feroz y la presión sobre estos jóvenes es asfixiante. “Van saliendo figuras nuevas, cada vez más jóvenes, por todos los lados, no solo en Francia, también en España, Italia, Bélgica son el futuro del ciclismo. Antes había que esperar un poco más para despuntar y aprender la profesión”, comenta Indurain, destacando la necesidad de un desarrollo más gradual.
nPero hay un detalle crucial: Pogacar, el vigente campeón, se presenta como un muro infranqueable. “Pogacar tiene un puntito más que los demás. El año pasado ya le ganaron alguna vez y alguno ahora trata de ponerle en dificultades. Ya saben cómo corre y le están pillando un poco el tranquillo. Lo que pasa es que con el equipo que tiene, con su mentalidad y el momento dulce que atraviesa es difícil batirlo”, afirma. El dominio de Pogacar es real, pero no absoluto.
nLa retirada de Indurain, a los 30 años, también lo llevó a tomar una decisión estratégica. “No me retiré quemado. A mí me gustaba la profesión, una profesión dura, peligrosa, pero me gustaba competir, me gustaba andar en bici. Yo lo asumía con agrado. Fue una época intensa, con mucho jaleo, mucho viaje, pero hacía lo que me gustaba
