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Sainz, un obsesivo en busca de la 'sensación perdida'

Carlos Sainz no espera. No se conforma con la pretemporada habitual. El piloto madrileño ha exigido un día de vuelta a un monoplaza de Williams, un test con un FW47 de 2025, para ‘ahormarse’ a la Fórmula 1 antes de Miami y Canadá.

Un retorno a la realidad, sin filtros

La guerra en el Golfo ha provocado el aplazamiento de dos carreras, obligando a la escudería británica a buscar soluciones urgentes. Williams, sin días de filmación disponibles y con tests para 2027 ya asignados, cedió al deseo de Sainz: un día en pista con un coche del año pasado, una especie de purgatorio para evitar la ‘oxidación’ que amenaza con empañar su ritmo.

En Silverstone, Sainz dominó el día, logrando dos podios y un sprint, demostrando que el contacto con la máquina es vital para calibrar las nuevas regulaciones de la FIA. La limitación de 250 kW en la recuperación de energía eléctrica para la clasificación y el despliegue en carrera exige una adaptación inmediata.

Novedades aerodinámicas y un equipo aliviado

Novedades aerodinámicas y un equipo aliviado

Más allá de la reglamentación, Williams está experimentando con una mayor carga aerodinámica y menos peso en el FW48 para Miami y Canadá. Un cambio significativo, fruto del trabajo de James Vowles y su equipo, que, según fuentes internas, necesitaba urgentemente ‘despojarse de las malas sensaciones’ que marcaron el inicio de la temporada. El relevo de Sainz lo completó Alex Albon, quien se sumó al proceso de reset.

La ilusión en el equipo es palpable. La temporada se presenta larga y exigente, comenzando en Miami y Canadá, con el posterior desembarco en Europa, donde los clásicos como Austria, Gran Bretaña o Spa esperan. Sainz, implacable en su búsqueda de la perfección, se prepara para afrontar el desafío con renovado vigor, consciente de que el rendimiento en la pista se forja en la acción, no en la simulación.