Pulido, en el ojo del huracán: el huesca le devuelve la titularidad tras el puñetazo
Esteban Andrada recibió la roja, pero Jorge Pulido, el central del Huesca, ha vuelto a ser el protagonista de una semana explosiva. El silencio, que parecía haberse instalado tras su polémico reconocimiento de contrato con el Almería, se ha roto con una nueva controversia: un puñetazo durante el derbi aragonés.
El apoyo incondicional del club y la afición
La entidad rojilla está tratando de encerrar a Pulido en un abrazo de seguridad. Las redes sociales se han inundado de publicaciones que exaltan su figura, mostrando fotografías de la victoria en el derbi y dedicándole un post especial. Una estrategia clara para demostrar lealtad a un jugador que, en enero, ya admitió que su futuro en Huesca era complicado: “Es mi fin de ciclo… cuando la cabeza no está en un sitio… pues no lo sé”.
Esas palabras, que generaron un terremoto en la plantilla y en la afición, fueron rápidamente relegadas a un segundo plano. Pero la reciente agresión ha reabierto la caja de resonancia, devolviendo al central al centro de la polémica. Ahora, lejos de esconderse, Pulido busca aislarse y concentrarse en la exigencia de Santander, donde la salvación está a solo dos puntos.

La leyenda rojilla y el deseo de despedirse con honor
Pulido, figura clave de la defensa y del equipo, aspira a cerrar su etapa en Huesca con una plaza en Segunda División. Un deseo que se suma a su anhelo de irse con una imagen reforzada entre los aficionados. El episodio del domingo, aunque doloroso, le ha brindado la oportunidad de volver a ser noticia, de ser recordado por lo que realmente es: un líder, un ejemplo y un jugador comprometido con su club.
La tensión es palpable, pero la maquinaria del Huesca sigue girando. La prioridad ahora es ganar en Santander y, a partir de ahí, afrontar el futuro con la seriedad que exige la situación. El tiempo dirá si Pulido podrá superar este nuevo revés y consolidar su legado en el club.