Oviedo, un milagro en marcha: la afición revive un equipo dormido
El Oviedo ha reventado el casillero de victorias, dejando atrás la sombra de los puestos de descenso y despertando la esperanza en una afición que, hasta hace poco, parecía resignada. Un empate ante el Villarreal, lejos de ser un resultado mediocre, es la prueba de un cambio radical en el ánimo del equipo.

De la crisis al optimismo: un giro inesperado
Guillermo Almada ha logrado, en pocas semanas, transformar a un Oviedo que arrastraba una espantosa racha de resultados negativos en un equipo que, aunque aún con mucho camino por recorrer, se muestra con una intensidad y una agresividad que antes eran impensables. Las ocasiones generadas, especialmente en la segunda mitad, y el penalti señalado –un auténtico insulto para el Villarreal– evidencian la superioridad, aunque no la efectividad, del equipo asturiano.
El técnico uruguayo, visiblemente satisfecho, reconoció que el empate le ‘sabe a poco’, reflejando la ambición que ahora se percibe en el banquillo y en el terreno de juego. La verdad es que, contra un rival como el Villarreal, la sensación era de que se podía haber conseguido algo más, una victoria que elevara aún más el ánimo del equipo y la de sus seguidores.
Pero la historia es otra. La dinámica actual del Oviedo es la que nadie esperaba. Tres victorias y un empate en sus últimos cinco encuentros –dos triunfos consecutivos contra el Sevilla y el Celta, un hito inédito hasta el Balaídos– han descorrido la pelota del fondo de la tabla. La afición, absolutamente volcada, siente que, por fin, se ha encendido la mecha de la esperanza.
Hassan, el presidente, no se anda con rodeos: “Si queremos soñar con la salvación, hay que ir a ganar todos los días”. Y vaya que lo ha dicho. La presión es inmensa, pero la respuesta del equipo ha sido demoledora. La situación es compleja, sí, pero la determinación es palpable. El próximo encuentro, contra el Elche en el Tartiere, se presenta como un punto de inflexión. Una victoria allí sería crucial para meter al equipo en la pelea por la permanencia.
El calendario, sin embargo, no es precisamente amable. El Alavés, decimosexto en la tabla, y el Mallorca, séptimo, son los siguientes obstáculos. Pero la fe, alimentada por la afición y por la buena racha actual, es un arma poderosa. El Oviedo, en este momento, es un equipo que puede sorprender. Y eso, en este deporte, es lo que más importa.
El descenso no se decidirá hasta las últimas jornadas. Pero la ‘pomada’ de los equipos con más de 30 puntos en juego se alarga, y el Oviedo, con 31 puntos, se encuentra a un paso de abandonar la zona roja. El partido contra el Mallorca, en Son Moix, será la última oportunidad de aprovechar el impulso que ha conseguido ganar el equipo. Un partido que puede, o no, determinar el destino del Oviedo. La historia, en este caso, está por escribirse.
