Osasuna roba el triunfo en el último suspiro: el sevilla, indignado por la extraña dilatación
El Sevilla cayó derrotado en Butarque, víctima de una implacable Osasuna que selló el 2-1 en el 99’ con un cabezazo de Catena. Una jornada que deja un sabor amargo en la nave del banquillo, marcado por una dilatación de tiempo que desató la furia de su cuerpo técnico y jugadores.
Una locura en el tiempo: nueve minutos que desequilibraron el duelo
La afición sevillista, que apostaba por una remontada tras el 1-1, recibió un auténtico puñetazo de la realidad en el minuto 99. Un gol de Catena, tras una falta dudosa, cortó la ilusión y sumió al estadio en la desesperación. Pero la indignación no se limitó al resultado final. El Sevilla, fiel a su estilo, reclamó con vehemencia la prolongación del árbitro, que otorgó nueve minutos adicionales en el segundo tiempo, una cifra que, según Suazo, “no tiene sentido”.
“A nosotros cuando vamos a jugar fuera y tenemos que dar la vuelta a un resultado nos dan tres minutos y cuando nos lo tienen que remontar a nosotros dan nueve,” espetó el entrenador del Sevilla, Luis García Plaza, visiblemente enfadado. “No entiendo por qué se dan nueve minutos. El otro día a nosotros tres. Los dos días que hemos tenido para remontar dan tres y ahora nueve”. La falta de coherencia en la gestión del tiempo, según los técnicos y jugadores, fue un factor determinante en la derrota.

Suazo: “vamos a luchar por esta institución”
El capitán del Sevilla, Joaquín Suazo, no se amilanó y dejó claro su compromiso: “Hay que levantarse. Tenemos dos partidos en casa ahora. Quedan cinco finales. Me voy a jugar la vida por esta institución para dejarla en Primera”. Su discurso, cargado de determinación, reflejaba la frustración y la convicción de un equipo que, a pesar de la derrota, no renuncia a sus aspiraciones.
La imagen del equipo, según García Plaza, fue “buena”, con un despliegue competitivo en un campo difícil. Sin embargo, la falta de “una chispa” en el juego dejó al descubierto una vulnerabilidad que Osasuna supo aprovechar. La defensa del tiempo, una vez más, se convirtió en un arma de doble filo en el fútbol español, dejando un Sevilla humillado y con la espina clavada por una victoria inesperada.