Ortiz, leyenda del futsal, se despide: 'todo el mundo te promete cosas, pero luego es diferente'
Carlos Ortiz, ícono del fútbol sala español, ha colgado sus botas tras una carrera marcada por la gloria y la entrega. El madrileño, conocido por sus 215 partidos con la selección y sus 20 títulos con el Inter Movistar, ha anunciado su retirada, dejando atrás un legado imborrable.
Un adiós con humildad y pragmatismo
En declaraciones a MARCA, Ortiz reveló que “Espero que me recuerden como buena persona”, una muestra de su carácter sencillo y desinteresado. El exjugador, a sus casi 38 años, confiesa que su vida ha tomado un rumbo inesperado, alejado del parquet, pero lleno de nuevas oportunidades y, sobre todo, de tranquilidad.

De la euforia al replanteamiento
“Como comentábamos antes: después de más de 20 años como jugador profesional, sabes perfectamente qué hacer en cada momento. Y de repente te encuentras en una situación completamente nueva, en la que tienes que empezar casi desde cero y buscar tu sitio”, explicó Ortiz, relatando la transición de un deportista de élite a una nueva etapa. La experiencia le ha enseñado, de forma cruda, que las promesas son frágiles y que la realidad, a menudo, exige un replanteamiento radical.

El inter, un club que sigue buscando su estatus
Ortiz, que recuerda con cariño sus años en el Inter Movistar, donde conquistó tres Champions League, observa con preocupación la situación actual del conjunto madrileño. “A mí también me tocó vivir una etapa complicada en el Inter, especialmente en mis primeros años allí, en los que prácticamente no ganábamos y no lográbamos dar con la tecla”, admitió. Sin embargo, ve potencial en el club, resaltando su historia y su capacidad para asumir la presión. “Es un club histórico, que sabe asumir muy bien esa presión de la que hablamos. Es un equipo donde la exigencia es máxima, ya que tienes que ganar siempre.”

Un entorno competitivo en declive
El panorama nacional, según Ortiz, no es igual de alentador. “Es complicada, delicada, con muchos conflictos internos y poca repercusión. El fútbol sala está en un punto en el que no está donde realmente debería estar, pero confiamos en que, por su potencial, poco a poco, vaya creciendo hasta ocupar el lugar que se merece”.

El incidente andrada: una anécdota insólita
En un breve paréntesis, Ortiz recordó el incidente con Andrada, admitiendo que ha presenciado situaciones similares a lo largo de su trayectoria. “Claro que te encuentras con situaciones así; son muchos años como profesional. Yo mismo he vivido momentos parecidos, incluso en primera persona. Aun así, resulta un poco irreal que, en la época en la que estamos, ocurra algo así en el deporte profesional, y más en España. Quizá en otros países pueda ser algo más habitual, pero que suceda aquí parece impensable”.

Más allá de la competición: una reflexión sobre el juego
“Competir no es solo ganar, también es aprender a convivir con la exigencia”, concluyó Ortiz, subrayando la importancia de la preparación mental y emocional. La presentación del libro ‘Perder también es de Campeones’, de Lorena Cos, cerró el acto, poniendo de manifiesto la necesidad de comprender mejor las complejidades del mundo del deporte. La leyenda del futsal, lejos de los focos, ha encontrado un nuevo camino, pero su huella en el deporte español perdurará.
