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Núñez, un fichaje en frío: elche a la sombra, celta a la deriva

Álvaro Núñez regresa al Estadio Martínez-Víctor Pérez este domingo, pero no como el ídolo que dejó hace apenas tres meses. La historia es otra: un descenso en picado de protagonismo, un celta que lo eclipsa y un contrato, cuanto menos, peculiar.

Un salto de calidad… o una apuesta arriesgada

Un salto de calidad… o una apuesta arriesgada

El ilicitano llegó al Elche con 19 partidos y 1652 minutos en su haber, dos asistencias que, sin embargo, no sirvieron para evitar el descenso. Ahora, tras un cambio de aires al Celta, se enfrenta a una realidad tangible: apenas tres encuentros como titular, 187 minutos y una ausencia total en LaLiga Europa League. La lesión de pubis, que lo mantuvo alejado de los terrenos de juego en los primeros compases del curso, es un factor a considerar, pero no lo suficiente para justificar una merma tan considerable en su participación.

El club celeste, por su parte, lo ha inscrito para la competición europea con la esperanza de que su llegada, y el acuerdo de larga duración – hasta 2030 – con los vigueses, impulse al equipo. La posible marcha de Óscar Mingueza, una pieza clave en la zona donde Núñez se mueve con soltura, también pesó en la decisión. El fichaje se realizó pensando en la próxima temporada, anticipando una necesidad y buscando un refuerzo que complemente, no que suplante, al catalán.

Pero hay un detalle que merece ser subrayado: la contratación se produjo con el contrato del jugador con el Elche en su punto álgido. Los plazos se acortaron precisamente para evitar una renovación, relegando al ilicitano a un papel secundario. Núñez regresa, entonces, con la etiqueta de un fichaje de 'segundaría', un recurso táctico y, quizás, una advertencia silenciosa de que el tiempo, y la forma, ya no están de su lado. Una apuesta, sin duda, con un alto margen de riesgo.