Maratón y memoria: unos hombres corren 32 carreras para honrar a sus seres queridos
La gesta de Sebastián Sawe, con su subida a las dos horas en el Maratón de Londres, ha quedado eclipsada por una historia de valentía y compromiso que va más allá del tiempo cronometrado.

Una carrera, un legado: la iniciativa de los hermanos thomas
Jordan y Cian Adams, junto a su hermano Jordan Thomas, han embarcado en un desafío monumental: correr 32 maratones consecutivos en 32 días. Pero su motivación no es puramente deportiva. Tras la prueba de Londres, esta iniciativa tiene como objetivo amplificar una historia personal y conmovedora de lucha contra la demencia frontotemporal.
La plataforma elegida, el Maratón de Londres, sirvió como catalizador para dar visibilidad a su objetivo. A sus espaldas, una nevera de 25 kilogramos, un símbolo tangible de la carga invisible que enfrentan. “Si correr una maratón con una nevera en mi espalda es lo que se necesita, entonces lo haré, por cada familia devastada por la demencia,” declaró Jordan Adams al finalizar la carrera.
La historia se remonta a 2010, cuando a sus 47 años, su madre, Geraldine, recibió el diagnóstico de demencia frontotemporal. Un gen hereditario, heredado de ella, les predispone a una alta probabilidad de contraer la enfermedad, con un 99% de riesgo. “Si correr una maratón con una nevera en mi espalda es lo que se necesita, entonces lo haré, por cada familia devastada por la demencia,” insistió Thomas.
Para Jordan, la carrera es un acto de reparación, un intento de honrar a los 12 miembros de su familia que perdieron la batalla contra esta enfermedad. “Ella estará sonriendo hoy,” reflexionó, evocando la memoria de su madre, cuyo espíritu los impulsa a seguir adelante. Cian, su hermano, comparte el mismo propósito, buscando generar conciencia sobre una enfermedad que, según apuntan los expertos, “puede tener síntomas entre los 40 y los 50 años”.
La iniciativa ha generado un impacto financiero significativo, recaudando hasta la fecha 800.000 libras esterlinas, con una meta de alcanzar el millón. Los hermanos Thomas no ven la demencia como una