La sombra de gut-behrami: ¿puede el equipo suizo superar la pérdida de su estrella?

La temporada de velocidad femenina suiza ha sido, hasta ahora, un duro golpe. Tras un comienzo decepcionante, el equipo ha encontrado un respiro gracias al ascenso de Corinne Suter y Malorie Blanc. Sin embargo, la pregunta que resuena en el mundo del esquí es si esta recuperación es suficiente para llenar el vacío dejado por Lara Gut-Behrami.

Un descenso en el rendimiento

Los números hablan por sí solos. El equipo suizo ha pasado de acumular 2751 puntos en la temporada 2022/23 a solo 813 en la actual. Esta cifra, si se mantiene el ritmo, situaría al equipo en torno a los 1150 puntos, una cifra que, aunque mejor que las temporadas 2014/15 y 2016/17, representa el peor resultado desde entonces. La ausencia de Gut-Behrami se siente en cada descenso.

Durante años, el éxito del equipo se basó en la capacidad de Gut-Behrami para liderar, aunque no siempre por sí sola. El equipo ha superado los 2000 puntos en seis temporadas desde 2016, incluyendo la de 2021/22, donde la técnica de Suter, Ming-Nufer, Hählen y Gisin permitió al equipo superar los 3000 puntos. Pero esa temporada fue excepcional, y la dependencia de una única estrella ha demostrado ser un riesgo.

La falta de consistencia es palpable. Pocas veces, más allá del liderazgo de Gut-Behrami, han logrado que dos esquiadoras suizas entren en el top 20 de una disciplina. El peso de la responsabilidad recae, casi siempre, en la líder.

Esperanza en el futuro

Esperanza en el futuro

Nadja Jnglin-Kamer, experta de The Snow Lodge, señala la necesidad de una líder que alivie la presión sobre el resto del equipo, permitiendo a las esquiadoras recuperarse de momentos difíciles. La recuperación de Suter, aunque con altibajos, genera esperanza. Pero es Malorie Blanc quien parece tener el potencial para dar el siguiente paso. Su solidez técnica, combinada con la mejora en los tramos llanos, la convierte en una promesa para el futuro.

Blanc, con cinco podios en la Copa del Mundo, ha demostrado que puede competir al más alto nivel, incluso en slalom, donde ha logrado superar a Gut-Behrami. Pero la velocidad exige un nivel de consistencia que aún no ha alcanzado. La clave reside en su capacidad para mantener el ritmo en las rectas, un aspecto que necesita pulir.

La historia de los hombres suizos muestra que las fases de transición tras la salida de figuras como Carlo Janka y Marco Odermatt fueron relativamente breves. La esperanza es que la situación femenina no se prolongue. Blanc tiene la oportunidad de convertirse en esa líder que el equipo necesita, pero el camino es largo y la competencia, feroz. El futuro del esquí suizo, al menos en velocidad, depende de ello.

La temporada 2025/26 se presenta como un reto. Si el equipo mantiene el ritmo actual, podría quedar alrededor de 1150 puntos, una cifra inferior a las temporadas anteriores a la salida de Gut-Behrami. La recuperación de la estrella es improbable, y la apuesta por jóvenes promesas como Blanc se presenta como la única vía para mantener la competitividad a largo plazo.

La ausencia de Lara Gut-Behrami no solo representa la pérdida de un talento excepcional, sino también la disolución de un modelo de éxito. ¿Podrá el equipo suizo reinventarse y encontrar un nuevo camino hacia la excelencia?