Higinio rivero, el biatlón paralímpico que desafía los límites
Higinio Rivero, el vasco que ha redefinido los Juegos Paralímpicos de Invierno, se ha alzado con una plata continental en piragüismo VL2 200 en Portugal, dejando a los aficionados con la boca abierta y a sus competidores con un sabor amargo.
Un camino de tres disciplinas y una lesión que lo impulsó
Rivero, un hombre que ha desafiado las adversidades desde la edad de 44 años, no es solo un deportista, es una historia de superación. Su participación en Milán-Cortina, donde se convirtió en el primer español en competir en biatlón paralímpico, ya era un hito. Pero lo que lo eleva a un nivel superior es su triple participación: biatlón, piragüismo y esquí de fondo en Tokio 2020, y repitió el desafío en París 2024. Algo impensable para muchos, pero que demuestra una determinación inquebrantable.
La plata en Portugal, conquistada por apenas una décima de segundo frente al portugués Mourao, es la prueba de su evolución. “Me he encontrado muy bien. He dado el salto de calidad que llevaba buscando años”, declaró Rivero, visiblemente emocionado, desde el Mar Menor. “La pretemporada de invierno nos ha llegado muy bien.”

Más allá de la plata: un legado en constante construcción
Pero la historia de Rivero va más allá de las medallas. Su trayectoria, marcada por una caída escalando en Ramales de la Victoria (Cantabria) hace 13 años, que le dejó una lesión medular incompleta, es un testimonio de su espíritu indomable. “Nos da un plus para seguir peleando para Los Ángeles 2028”, afirmó con convicción. La plata en piragüismo es, sin duda, un impulso, pero la ambición de seguir compitiendo a nivel olímpico, y paralímpico, es palpable.
La competición no se detiene ahí. El equipo español ha cosechado otros logros en piragüismo: Juan Valle se hizo con el bronce en KL3 200, mientras que en las categorías femeninas, Carlota Blanca acabó cuarta e Inés Felipe, sexta. Además, Adrián Mosquera fue quinto en VL3 200 y Axel Celmanti, noveno en la misma prueba. Un equipo en ascenso, sin duda, pero con un líder que parece no tener límites.
Rivero no se conforma con la plata. La meta es clara: “En la final sólo pensaba en batir el récord de Europa. Apreté un pelín más de la cuenta y los últimos metros se me hicieron más duros.” La búsqueda de la perfección, la exigencia implacable, son las señas de identidad de un atleta que ha convertido la competición en su vida.
Y, al final, la plata continental en piragüismo es solo el principio. Los Ángeles 2028 esperan, y Higinio Rivero no tiene intención de decepcionar.”n
