Guillén, el arquitecto de lavuelta: pogacar y un mediterráneo que desafía al calor
LaVuelta a España, bajo el liderazgo de Javier Guillén, ha trascendido para convertirse en una de las Grandes Vueltas más respetadas y atractivas del mundo. El director de la prueba, una figura clave en su transformación, se muestra optimista ante el futuro y revela detalles cruciales para las próximas ediciones.
El mediterráneo como nuevo epicentro: un relevo generacional
En el Sports Summit Madrid, Guillén delineó las claves de la estrategia para 2026 y 2027. Sin la interrupción de los Mundiales en 2027, la prueba española disfrutará de una ventana de septiembre totalmente dedicada al ciclismo, una oportunidad que se evaluará con detenimiento. “Nos parecen unas fechas buenas”, afirma con rotundidad, dejando claro que, por ahora, no se plantean cambios en el calendario.
Pero el corazón de la nueva LaVuelta latirá, sin duda, a lo largo de la franja mediterránea. Un eje central que, según Guillén, acogerá etapas de características similares a las que conocemos, aunque con la ausencia del norte peninsular. “Será distinto a otros años, ya que no contaremos con el norte de España, pero hemos querido mantener nuestra identidad con etapas de características similares”, explica, subrayando la apuesta por una ruta que se ancle en la geografía y la cultura de la región.
Una de esas etapas, la novena, se perfila como un auténtico desafío. Guillén la describe como “la etapa más dura de la historia de la prueba”, una declaración de intenciones que anticipa un test de resistencia para los favoritos. Un recorrido que, sin embargo, no impedirá que la prueba explore territorios que hasta ahora habían permanecido en un segundo plano.

Pogacar, el premio mayor y el calor como variable imprevista
Y, por supuesto, no puede faltar la mención al nombre de Tadej Pogacar, el principal atractivo para cualquier gran carrera. El esloveno, con el Giro y el Tour ya en su palmarés, necesita LaVuelta para completar su trilogía. “Todo dependerá de cómo finalice el Tour de Francia”, reconoce Guillén, pero deja claro que la prueba española es la última gran ronda que le falta. “Salir de Mónaco puede facilitar mucho que Pogacar esté en LaVuelta”, afirma, apuntando a un posible factor decisivo en su participación.
El calor, una amenaza latente en las etapas del sur y este de España, también está en la agenda. Guillén lo reconoce, pero insiste en la necesidad de “adaptarnos a esas condiciones”. “El calor no puede impedirnos acudir a determinados territorios; forma parte de la competición y debemos adaptarnos a esas condiciones. Además, contamos con protocolos para situaciones extremas”, asegura, detallando que existen medidas específicas para casos de temperaturas extremas y que la evaluación de cada situación se realizará caso por caso.
Una apuesta firme por la continuidad y la evolución, con la mirada puesta en un futuro donde LaVuelta, bajo la batuta de Javier Guillén, siga consolidándose como una de las joyas del ciclismo mundial.
