Girona, un infierno en montilivi: míchel alerta sobre la lucha por la permanencia
El Girona FC, sumido en una espiral descendente, se enfrenta a una prueba de fuego: el Valencia CF. En un encuentro donde la frustración imperó, el técnico Míchel no ocultó su descontento tras un primer tiempo en el que sus hombres no lograron frenar el juego valenciano. Una mejora en la segunda mitad les permitió acortar la distancia, pero fue insuficiente para romper el 2-1 y, por ende, para escapar del peligro.
Un valencia que dictó las condiciones
Míchel fue claro: “Estamos disgustados pero creo que el Valencia ha sido mejor en los primeros 60 minutos”. Un bloque medio, transiciones rápidas y una agresividad que desestabilizaron al Girona. Las ocasiones claras de los rojiblancos fueron numerosas, pero la falta de un juego colectivo sólido y una determinación férrea impidieron que el empate se materializara. La conexión entre los jugadores no fue la adecuada y el equipo se vio superado en el centro del campo.
El técnico blanquinegro, sin embargo, enfatizó que “Nos han dado agresividad y profundidad. Lo hemos intentado hasta el final y ha podido pasar cualquier cosa”. La llegada de los suplentes, con la intención de dinamizar el ataque, no logró cambiar el rumbo del partido.

El precio de la supervivencia
La situación es, según Míchel, “la misma que hace una semana”. La prioridad ineludible es mantener la categoría, una meta que exigirá “sufrir mucho” para alcanzar. Con solo cuatro jornadas restantes, el calendario se presenta como un auténtico campo minado. “Cada partido es vital. Si enlazas dos victorias miras para arriba, si enlazas dos derrotas para abajo”. El próximo encuentro ante el Mallorca, en Montilivi, se antoja crucial, una oportunidad para revertir la situación y, quizás, dar un respiro a la afición. Un partido que podría definir el destino del equipo.
La jornada se cerró con los altibajos de la plantilla: dos lesionados importantes, Abel Ruiz y Vanat, y la necesidad de dosificar a Stuani, cuyo nivel es innegable pero que requiere un manejo cuidadoso. “Tenemos dos lesionados importantes como Abel Ruiz y Vanat, y Stuani está encontrando su mejor nivel y será importante en el tramo final de la temporada, pero hay que dosificarlo porque sale de dos lesiones. La tuvo ante Dimitrievski pero también Hugo Duro”.

El mallorca, un rival directo
Míchel recalcó la importancia de cada encuentro: “Si el jugador no creía que nos jugábamos mucho hoy es que mi mensaje no ha llegado. Les dije que hay que estar juntos, ser un equipo más que nunca, mentalidad colectiva ya que el juego lo tenemos. Nos falta agresividad en ataque”. El técnico catalán reafirmó su confianza en la capacidad del equipo para superar la crisis, aunque admitió que “Necesitamos el balón para hacer daño no para hacer pases sin controlar el juego. Nos ha faltado alma y determinación en el juego”. El Mallorca, por su parte, advirtió que “hay que ir partido a partido, no se terminará nada ya que quedaran cuatro jornadas complicadas”.
Con la situación tan precaria, el Girona debe encontrar la fórmula para generar ocasiones de gol y, sobre todo, para defender con solidez. El técnico, consciente de la urgencia, ya piensa en el próximo viernes: “Si el equipo no creía que nos jugábamos mucho hoy es que mi mensaje no ha llegado”.
La afición, aún espera, pero la realidad es que el camino hacia la salvación se presenta arduo y lleno de obstáculos. El Girona necesita un milagro, o al menos, una demostración de valentía y determinación en Montilivi.
