España, un ejercicio de fe en wembley: la falta de profundidad y la sombra de patri guijarro
España no logró
la victoria en el estadio de Wembley, y la derrota, lejos de ser una simple decepción, expone una fragilidad estructural que requiere una reflexión profunda. Un gol temprano de Inglaterra, fruto de un centímetro, encarriló el partido y obligó a la selección a jugar un ejercicio de fe que, en última instancia, no pudo coronar.La dificultad de plantar cara a los ingleses
El entorno de Wembley siempre genera una atmósfera especial, cargada de expectativas y una sensación de que Inglaterra tiene el control. El partido comenzó con un golpe durísimo: un gol en la primera jugada, un recordatorio brutal de la exigencia que implica enfrentarse a la selección inglesa en su propio estadio. No hay margen para la autocomplacencia; la gestión de la frustración y la búsqueda de soluciones rápidas se convirtieron en la clave. La defensa, aunque sólida, se vio presionada constantemente por la intensidad de los ingleses, evitando triangulaciones con Mariona y Alexia y, por ende, limitando la llegada de balones a Esther.
La clave, tal y vez, reside en la falta de profundidad en las posiciones de extremo. Un problema recurrente en el juego de la selección, que se agudiza en días en que Olga y Ona no están en su mejor momento. La ausencia de una línea de ruptura efectiva, de un jugador capaz de desbordar y generar espacios por dentro, se hizo especialmente notoria. Es una necesidad imperante: la profundidad ancha, la capacidad de crear espacios interiores, y la profundidad larga, para explotar la velocidad de las delanteras en el área.

Patri guijarro, la excepción que desafía las estadísticas
Si bien se debate constantemente sobre la necesidad de más profundidad en el ataque, un aspecto es innegable: la calidad excepcional de Patri Guijarro. Su habilidad para controlar el balón, para pasar en profundidad y para desviar la atención de las defensas inglesas la convierten en un arma letal. Intentar cerrar el espacio a su alrededor es, en realidad, un error táctico. Su capacidad para recibir, controlar y pasar es, para muchos, insuperable. ¿Hay una jugadora más en forma en el fútbol ahora mismo? La respuesta, para mí, es difícil de encontrar.
La entrada de Salma Paralluelo y la salida de Edna aportaron velocidad y desborde, aunque sin el impacto esperado. La delantera necesita una alternativa a Edna, una jugadora capaz de generar peligro de cara al gol con la misma intensidad. La influencia de Sonia, como siempre, fue fundamental. Ajustó la salida de balón del equipo, creando situaciones de ataque por las bandas y moviendo el avispero con diferentes características. Sonia siempre interviene, aunque a veces con resultados discutibles.
Entiendo la frustración que genera una derrota como esta, pero hay que valorar lo que se ha logrado. Ellas tuvieron Wembley, y nosotros el Metropolitano. Mientras que ellas se benefician de ligas con equipos con problemas financieros, nosotros construimos un sistema sostenible, con aciertos y errores. Es un ejercicio de fe, sí, pero también un ejercicio de perseverancia.
