El 'puto rayo': la metamorfosis que transforma a vallecas

Tras la victoria por la mínima ante el Espanyol, Iñigo Pérez, técnico del Rayo Vallecano, ha desvelado el secreto detrás del cántico que resuena en cada partido: ‘¡Puto Rayo, Puto Rayo!’. No es una provocación, sino algo mucho más profundo, una verdadera metamorfosis en la mentalidad del equipo y, por extensión, de su afición.

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Un cambio de paradigma en vallecas

Un cambio de paradigma en vallecas

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“Significa mucho… y esto es una reflexión personal,” explica Pérez. “Es un cambio de mentalidad, dejar de sentir que todo nos pasa a nosotros, esa sensación de victimismo que a veces nos carcome. En su lugar, abrazar la idea de que, sí, tenemos dificultades, pero también somos capaces de alcanzar semifinales de la Conference League, de clasificarnos para Europa, de vivir finales.”

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El técnico navarro, que describe el ambiente de Vallecas como “uno de los pocos lugares en el mundo donde la distancia entre el jugador y la afición es tan corta, tan íntima”, enfatiza que el cántico es un reflejo de esa conexión. “Las gradas de Vallecas están llenas de gente sensible, gente que entiende lo que está sucediendo, que no se limita a exigir, sino que se involucra en el proceso.”

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La explosión de pasión que experimentaron tras el penalti atajado por Dani Cárdenas o el gol de Camello, y la entrada de Mumin, lo demuestran. “Es una detonación, porque esa afición entiende, empata. Y eso, seguramente, ocurre en pocos sitios. La gente se enfadará conmigo por decirlo así, pero creo que aquí, en Vallecas, cobra su máxima intensidad.”

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Pérez añade que el cántico no es simplemente un grito de batalla, sino una herramienta de transformación. “Es una metamorfosis de la mentalidad, que se alinea con lo que vemos en las gradas. Prefiero este cántico a los anteriores. Un símbolo, en definitiva, de que el Rayo no se rinde, de que lucha por lo que es suyo.”