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El misterioso secreto detrás del pedal de freno

Muchas veces nos hemos preguntado por qué el pedal de freno en nuestros vehículos está situado más alto que el acelerador. Una diferencia que, en un primer momento, podría parecer solo un capricho estético o una herencia del pasado. Pero detrás de esta asimetría mecánica se esconde una de las claves de seguridad más antiguas, pero al mismo tiempo menos conocidas, en el diseño de los automóviles.

La razón principal: gestionar situaciones de emergencia

En momentos de estrés absoluto, cuando nos enfrentamos a un peligro inminente, nuestro cerebro entra en un estado de reacción motora 'gruesa'. En esas décimas de segundo, la precisión desaparece y si ambos pedales estuvieran situados al mismo nivel, el riesgo de presionar los dos mandos simultáneamente resultaría más alto.

Al elevar el pedal del freno, los ingenieros nos obligan a que nuestro pie abandone obligatoriamente el acelerador y se tenga que echar hacia arriba para accionar el freno. De lo contrario, tal vez tendríamos la tentación de simplemente tratar de desplazarlo, lo que podría hacer que sigamos pisando el acelerador de forma involuntaria.

Otra razón: cómo funcionan nuestros músculos y articulaciones

Otra razón: cómo funcionan nuestros músculos y articulaciones

Acelerar un coche es una tarea que requiere delicadeza y precisión para gestionar el consumo y la suavidad de la marcha. Es un gesto que realizamos casi con la punta del pie, apoyando apenas el peso de la extremidad. Sin embargo, frenar es una cuestión de fuerza pura. En una frenada de emergencia, el conductor debe ser capaz de ejercer una presión de decenas de kilos sobre el sistema hidráulico para detener todo el peso del coche.

Y al situar el pedal más alto, la pierna adopta un ángulo de ataque mucho más favorable, es como si cogiera carrerilla. Además, estando el pedal más alto, tiene más recorrido que el del acelerador, lo que nos permite tener más margen para modular la fuerza de frenado a nuestro gusto, aumentando la potencia cuando es conveniente.

Incluso en el peor de los escenarios, un choque frontal, la altura del pedal juega un papel protector. Los pedales modernos cuentan con sistemas de liberación o deformación programada para evitar lesiones graves en los tobillos y tibias del conductor. Cuando se produce uno de estos accidentes, lo habitual es que el conductor esté pisando el freno con todas sus fuerzas. Si este pedal cuenta con un soporte elevado y un brazo largo, este diseño facilita que el pedal se aleje de los pies del ocupante o se doble, de forma que el daño sea el menor posible.

Entonces, ¿por qué los coches de competición suelen llevar los pedales mucho más alineados? La respuesta es que los pilotos profesionales utilizan técnicas como el punta-tacón, donde frenan con la parte izquierda del pie mientras dan un pequeño toque al acelerador con la derecha (o frenan con la parte superior y dan gas con el talón) para igualar las revoluciones del motor en las reducciones. Sin embargo, trasladar esa configuración a un vehículo de calle sería un peligro, porque el conductor medio carece de la habilidad para emplear esa técnica.

Así que es mejor asegurarse de que, cuando buscas el freno, lo encuentres con facilidad y lo puedas pisar de manera contundente.