El golf: la adicción secreta de los fútbolistas de élite

John White, el ‘fantasma’ de White Hart Lane, no solo fue un crack en el césped, sino también un obsesionado del golf. Una historia que revela un lado oculto de algunos de los mejores futbolistas del planeta.

Un pasatiempo inesperado: la pasión por los palos

La relación entre el fútbol y el golf ha sido constante durante décadas, un flujo silencioso de jugadores que buscan refugio y desafío en los greens. Pero la verdadera magnitud de esta afición, y su impacto en el rendimiento deportivo, apenas se ha explorado. Gareth Bale, con su hándicap de 0,1, es el ejemplo más evidente, pero no es el único.

Kane, el artedero estrella de los Mundiales, también se encuentra entre los aficionados más entusiastas, con un hándicap de 3,9 (aunque en su momento lo rozó los 2). Su devoción es tan grande que se desplazó hasta Augusta National para presenciar la ronda final hace cuatro años, a tan solo nueve horas de vuelo de su compromiso en la Premier League. Es una dedicación que desafía la lógica de un calendario de competición tan exigente.

Más allá de bale: una nómada de golfistas profesionales

Más allá de bale: una nómada de golfistas profesionales

La lista de futbolistas con talento en el golf es sorprendente. Andy Robertson, traspasado recientemente del Liverpool al Tottenham, ya era un jugador con hándicap 5 a los 15 años, y estuvo a punto de abandonar el fútbol para dedicarse por completo al golf cuando el Celtic le echó de las categorías inferiores. La historia de Robertson es un ejemplo de cómo la disciplina y la precisión, esenciales en el fútbol, también se traducen en el deporte de los palos.

Desde kobel hasta llorente: un panorama diversificado

Desde kobel hasta llorente: un panorama diversificado

Pero la afición al golf no se limita a las estrellas mundiales. El seleccionador suizo Murat Yakin, con un hándicap de 9,9, demuestra que la pasión por los palos puede encontrarse incluso en los técnicos. Incluso Gregor Kobel, Michel Aebischer y Rubén Vargas, los guardametas de la selección suiza, superan al delantero estadounidense Christian Pulisic (10) y a Erling Haaland (14). La curiosidad no termina ahí: Marcos Llorente, con un hándicap de 15,8, confiesa que “principalmente veo golf”.

Y no solo los jugadores españoles se han enganchado. David Raya, Unai Simón y Marcos Llorente, todos con hándicap 36, han descubierto en los greens un escape y una forma de mantener la mente clara. La fiebre se extiende, y el golf se ha convertido en un secreto compartido entre algunos de los mejores futbolistas del mundo. Una pasión, en definitiva, que demuestra que la búsqueda de la perfección no conoce fronteras, ni siquiera las que separan el césped del green.