Djokovic, un desafío constante: 'no me obliga a jugar'
Una vez que abandonó la pista central del All England Club, Novak Djokovic, con la etiqueta de leyenda ya grabada en la historia de Wimbledon, ofreció una visión franca y sorprendentemente modesta de su presente y futuro. El serbio, directo al grano, confirmó su intención de regresar al torneo, aunque sin promesas de gloria.

Un regreso con humildad, no con expectativas
“Me gustaría volver una vez más, vamos a ver,” declaró Djokovic, dejando la puerta abierta a un posible último baile en el templo del tenis británico. Reconoció la superioridad de Sinner en el enfrentamiento más reciente, admitiendo que el italiano se ha convertido en un factor determinante en el servicio, un aspecto que le ha causado serias dificultades. ‘Ha mejorado mucho con el servicio en los últimos años. He perdido en tres sets con el mejor tenista del mundo,’ afirmó con honestidad.
Pero la entrevista no se limitó a la reciente derrota. Djokovic, con la precisión quirúrgica que le caracteriza, realizó un balance de su temporada. ‘Yo hago un balance positivo, aunque considero que mi nivel en Australia fue mejor que aquí.’ Y siguió, con una declaración que revela una verdad incómoda: “Cuando estoy bien físicamente, me siento entre los cinco mejores”. Una frase que, lejos de ser una autocomplacencia, refleja una exigencia implacable hacia sí mismo.
El serbio se mostró crítico con sus resultados en los últimos tres años en los Grand Slams. ‘Para el 99 por ciento de los jugadores sería un gran resultado las semifinales y la final de un Grand Slam, pero no para mí. Me encanta competir, no tanto poner mi cuerpo al límite y soportar el dolor.’ Una filosofía de juego que, aunque le ha valido 24 títulos de Grand Slam –un récord absoluto–, le ha impedido alcanzar la gloria definitiva en los torneos más prestigiosos. Djokovic no busca la perfección, busca la batalla. Y esa, aparentemente, es su única motivación.
Y, para cerrar, una pequeña, pero reveladora, anécdota: la dificultad que aún le genera el saque de Sinner. “Ha mejorado mucho con el servicio en los últimos años. He perdido en tres sets con el mejor tenista del mundo. Yo hago un balance positivo, aunque considero que mi nivel en Australia fue mejor que aquí”. La ambición, al final, sigue latiendo con fuerza en el corazón del búlgaro.
