Derbi de desesperación: oltra, 'última bala' y la urgencia de ganar en aragón
El domingo, el derbi aragonés se presenta como un punto de no retorno para Deportivo Aragón y Real Zaragoza, dos equipos anclados en la parte baja de la tabla y con la urgencia de una victoria palpable. La presión, según el técnico valenciano, José Luis Oltra, es absoluta, un escenario donde, según él, ‘no hay favoritos’.

La necesidad es un peso siniestro
Oltra, con un tono que oscila entre la determinación y la melancolía, ha subrayado que “perder sería casi como una losa”. Reconoce que el impacto emocional de un resultado negativo es devastador, especialmente en un derbi donde la victoria no es solo un triunfo deportivo, sino una inyección de moral y, sobre todo, de esperanza. La necesidad, le dice, “no es una palabra, es un peso”.
El técnico valenciano, con la mirada fija en el horizonte, insiste en que “ellos piensan lo mismo”. La idea es clara: ambos equipos se encuentran en una situación precaria y la victoria es, en este momento, una cuestión de supervivencia. “Hay que jugar desde el corazón y el carácter”, sentencia, “porque no es un partido cualquiera.”
La parroquia, la afición, exige una respuesta. Oltra lo entiende. “Jugamos por el orgullo de tu gente y hacer feliz a toda tu parroquia”, declara con convicción. “Aún no hemos sido capaces de ganar durante mi estancia y tengo ganas de conseguirlo”. La frustración, evidente en su discurso, se disipa en la firme determinación de romper esa racha.
Sergi Enrich, quien también ha señalado la importancia del encuentro, lo resume: “es la última bala”. Una frase contundente que encapsula la desesperación, pero también la esperanza. Oltra, fiel a su estilo, reconoce sus “ganas de vivir el ambiente en El Alcoraz”, mostrando una conexión visceral con el estadio y sus aficionados. “Prefiero que el equipo gane a que compita bien”, admite, dejando claro que, ante la adversidad, la victoria es la única opción viable. La prioridad, sin discusión, es el resultado.
La lista de ausencias es la habitual: Joaquín, Diego Aznar, Dani Ojeda y Julio Alonso, sancionado. La gravedad de las bajas no minimiza la exigencia del partido, sino que la agudiza. Oltra, sin embargo, pone un matiz de optimismo: “Dani Ojeda ha mejorado”. Una pequeña señal de esperanza en un contexto de máxima presión.
Pero quizás la anécdota que mejor define la rivalidad es la que relata: “Hace unas semanas me encontré con una persona y me preguntó si íbamos a ganar. Le dije que era la intención, y me respondió que me pediría que quedara por delante del Real Zaragoza”. Una muestra de la pasión y el fervor que caracterizan este derbi, un choque de culturas y de ambiciones que, este domingo, promete ser inolvidable.