Castro, furia y un punto agridulce en levante ante el espanyol
El Levante de Luís
Castro no logró la victoria en casa ante el Espanyol, pero el técnico luso no ocultó su satisfacción con el esfuerzo de sus jugadores y la rabia contenida tras el pitido final. Un empate que, según admitió, ‘sabe a un punto’ y a la convicción de que su equipo está en un buen momento.La intensidad y la apuesta de castro: un factor determinante
Castro, visiblemente enfadado con las ocasiones perdidas en los últimos minutos del partido, reconoció que su equipo dominó el encuentro en ese tramo. “Estuvimos muy cerca de la victoria, tuvimos algunas ocasiones muy claras,” declaró. La intensidad, que generó incluso varias tarjetas amarillas por parte de Carlos Álvarez, fue un elemento clave para controlar el área y limitar las oportunidades del rival. El técnico alabó el trabajo de jugadores como Carlos, que entró desde el banquillo y aportó energía, y Etta, reconociendo que su puesta de largo fue fundamental para activar el plan de partido del equipo.

Más allá de carlos: una plantilla en ascenso
Pero Castro no se limitó a elogiar a los recién llegados. Destacó el rendimiento general de la plantilla, insistiendo en que todos los jugadores que han entrado desde el banquillo han demostrado su valía. “Está trabajando muy bien y está mereciendo jugar. Pero cuando miras a los otros, tampoco merecen salir. No solo Carlos. Todos los que han entrado han jugado muy bien,” afirmó. El entrenador, sin embargo, no se inmutó ante las dudas sobre la situación del equipo en la zona baja de la tabla. “Yo solo miro al Levante. Mirar el próximo partido. En los últimos 8 partidos tan solo hemos perdido uno y hoy hemos tenido la mala suerte de no ganar y otros empatar al final. El nivel del equipo es bueno y están jugando de cara en todos los partidos. Hay que continuar. Si hay tres detrás del Levante, me da igual.”

Olasagasti, una posición flexible y un espacio para la presión
En cuanto a la posición de Olasagasti, Castro reveló que el jugador se encuentra en su demarcación natural, pero con la libertad de adaptarse a los espacios que genere el rival. “Olasa estaba jugando en su posición natural, pero tiene libertad conforme los espacios del adversario. Como ellos estaban presionando por la izquierda, generaban más espacio para Olasa. La posición no es fija y es una posición de ocho. Depende siempre de los espacios”.
La estrategia: controlar el partido y aprovechar la presión rival
El plan de partido del Levante se basó en esperar a que el Espanyol se adelantara en el marcador y, una vez defendido el primer gol, explotar los espacios que se generaran. Castro reconoció que la falta de fortuna en el momento de definición les costó la victoria. “Nosotros sabíamos que si nos quedábamos con el partido controlado, al final el Espanyol se abriría. Hablamos con el jugador de no perder la cabeza, que el choque tendría 90 minutos y si ellos no se adelantan, crearían espacios. Con la entrada de Carlos y Etta iba a pasar esto. Hemos tenido la mala suerte de no conseguir el gol”.
El vestuario: rabia y la promesa de luchar hasta el final
Tras el partido, el ambiente en el vestuario del Levante fue de frustración y rabia. Castro admitió que los jugadores querían ganar y demostrar que el equipo peleará hasta el final. “Al final, los jugadores no estaban contentos y estaban con rabia. Querían ganar y demostrar que el equipo peleará hasta el final. Yo cuando llegué aquí dije que pueden pasar muchas cosas en el fútbol, pero el equipo iba a dar el 100%. Estoy con ellos y estoy más contento porque ellos querían ganar. Vamos a dar la vida por el club”. El estado físico de Matías Moreno, sin embargo, sigue siendo un misterio, según confirmó el técnico.