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Bartomeu se abre: negreira, messi y el fantasma del 'fair play'

Josep Maria Bartomeu, exdirectivo del FC Barcelona, rompió el silencio en una extensa entrevista en Catalunya Ràdio, desgranando los temas que han marcado su etapa al frente del club. Desde el polémico caso Negreira hasta la salida de Lionel Messi, pasando por el 'Barçagate' y las acusaciones sobre la gestión económica, el expresidente no dejó prácticamente ningún aspecto sin abordar, ofreciendo una perspectiva personal y a menudo contundente sobre los acontecimientos que sacudieron al Barça.

Negreira: defensa y controversia en torno a los informes arbitrales

Bartomeu se mostró firme en su defensa ante las investigaciones del caso Negreira, insistiendo en que su implicación se limita a la prescripción de los servicios de Javier Enríquez en 2018. "Fui el único que pidió a la jueza que no entregara la documentación del Barça al Madrid. No me parecía justo que el Madrid viera la documentación más interna del club. Los informes arbitrales es algo que muchos clubes hacían, no solo el Barça", declaró el expresidente, buscando deslegitimar la acusación de irregularidades en la relación con el entonces commissario del arbitraje, José María Enríquez Negreira. La afirmación sobre la práctica común de los informes arbitrales por otros clubes, sin embargo, no ha calmado la polémica.

Barçagate: el seguimiento de redes sociales como estrategia de defensa

Bartomeu justificó la contratación de Nicestream, empresa encargada de la monitorización de redes sociales, como una medida de protección de la imagen del club. "El objetivo de la contratación de Nicestream para la monitorización de redes comenzó en 2017, cuando se marcha Neymar y a raíz de lo que sucedió con el referéndum del 2017 en Cataluña. El Barça siempre ha tenido mucho cuidado y seguimiento de los medios tradicionales y, en cambio, no teníamos ningún control ni sabíamos qué pasaba en las redes sociales y las conversaciones que había. Nicestream servía para ver qué pasaba en las redes y cuál era la conversación. A partir de ahí, el equipo de comunicación podía tomar estrategias para proteger la reputación del Barça. No pagué por el bien de mi reputación.". La inversión de millones en esta estrategia, según Bartomeu, era una necesidad para entender el nuevo panorama mediático.

Silencio y reelección: una distancia con laporta

El expresidente reconoció que el silencio impuesto tras su dimisión en octubre de 2020 le había llevado a un segundo plano, pero también admitió que la campaña en torno a la herencia del club había reavivado el debate sobre su gestión. "He estado en silencio desde el momento en que dimití en octubre de 2020 porque, una vez que el presidente hace el trabajo que debe hacer, es mejor pasar a un segundo plano. Pero es verdad que últimamente, después de cinco años, todavía se habla mucho de mí. Tanto por la herencia como por la campaña ha vuelto a salir mi nombre. He pensado que quizá es mi momento de explicarme porque es la manera de que alguien entienda qué sucedió y ese tema tan famoso de la herencia, que no es tan grave como se dice.". Su relación con Joan Laporta, actual presidente del FC Barcelona, es nula, lamentando que no lo felicitara tras perder las elecciones de 2015.

La herencia de bartomeu: entre logros y desafíos económicos

Bartomeu defendió su legado, destacando la construcción del estadio Johan Cruyff, La Masia, la adquisición de terrenos y el avance del proyecto Espai Barça. "Lo mejor que se ha hecho en los últimos años es fichar a Flick y confeccionar un equipo que, debo decir, también es parte de la herencia, porque de esta plantilla actual de 23 jugadores, 10 u 11 provienen de nuestra etapa. Flick ha hecho un gran trabajo y es una muy buena elección por parte de Laporta, pero todo lo demás no me acababa de gustar.". Sin embargo, admitió que la pandemia de Covid-19 supuso un golpe económico severo para el club, con una pérdida de 500 millones de euros en los años 2019-2021. "El Covid hace que caigan los ingresos y que el Barça se vea afectado con 500 millones de euros menos, lo que hace que la economía del club sufra las consecuencias.". La necesidad de aumentar las cláusulas de rescisión para evitar la salida de jugadores clave, como Messi, fue otra de las medidas adoptadas en un contexto económico complicado.

Messi y la salida inesperada: un activo que se desvalorizó

Bartomeu negó que Lionel Messi tuviera privilegios dentro del club, insistiendo en que no tomaba decisiones de fichajes ni de entrenadores. "Todo el mundo habla del poder de Leo cuando estaba en el Barça, pero Messi no decidía fichajes ni entrenadores. Fuera de la parte deportiva, no decidió nunca nada. En agosto de 2020, cuando Messi pide marcharse, yo le digo que no porque es nuestro activo más importante y una de las principales fuentes de ingresos. Yo no podía darle la carta de libertad y, además, tenía contrato. Creo que lo entendió y por eso siguió. Él pensaba que habría una nueva directiva al cabo de unos meses que le renovaría el contrato. Su sorpresa es cuando llega el momento de renovar y lo despiden.". La gestión de la renovación de Messi, según Bartomeu, fue un error con consecuencias devastadoras.

Las palancas y el 'fair play' financiero: un cálculo cuestionado

El expresidente mostró preocupación por el tema del 'fair play' financiero, revelando que el Barça infló las pérdidas en 2021 con un objetivo que no aclaró. "El Barça, en 2021, infló las pérdidas, no sé con qué objetivo. Inflar las pérdidas y no reconocer que la pandemia había tenido un impacto en el Barça de 500 millones de euros ha hecho que perdiéramos el fair play, a pesar de que la Liga hizo un informe avisando de este impacto. Se habría podido mantener.". Las 'palancas', mecanismos financieros utilizados para obtener liquidez, no lograron reducir la deuda del club. La estrategia para salvar al Barça, según Bartomeu, se convirtió en una pérdida de activos.

La entrevista de Bartomeu, cargada de referencias y argumentos, ofrece una visión personal de una etapa controvertida. Su defensa de sus decisiones, aunque no exenta de contradicciones, pone de manifiesto la complejidad de la gestión de un club como el FC Barcelona en un contexto económico y social cambiante. La herencia que dejó Bartomeu es un campo de batalla donde la memoria histórica y las acusaciones políticas se entrelazan, y que, sin duda, seguirá generando debate durante mucho tiempo.

El debate sobre el legado de Bartomeu, y sobre la gestión económica del club, continúa abierto. La pregunta que queda en el aire es si las decisiones tomadas en su etapa sentarán las bases para una recuperación sostenible del FC Barcelona, o si las sombras del pasado seguirán persiguiendo al equipo.