Ataman abandona la sala tras la provocación de valencia: la tensión en el roig arena alcanza niveles estratosféricos

El partido entre Valencia Basket y Panathinaikos en el Roig Arena se convirtió en un auténtico detonante. La explosiva reacción de Pedro Martínez, acusando al presidente griego de intentar impedir la victoria de su equipo, desató una escalada de tensiones que culminó con la abrupta salida de Ergin Ataman de la sala de prensa.

Un clima de guerra en la pista y fuera de ella

Un clima de guerra en la pista y fuera de ella

La atmósfera en el Roig Arena era ya de por sí electrizante, pero las palabras de Martínez, cargadas de reproche contra el presidente de Panathinaikos, Dimitris Giannakoupoulos, encendieron la mecha. Lo que nadie esperaba era la respuesta de Ataman, quien, según testigos, abandonó la sala de prensa en medio de un discurso en el que denunció una “interferencia” por parte del equipo valenciano, que habría desplegado agentes de la policía para bloquear el acceso al vestuario y, por extensión, a sus jugadores y directivos.

“Voy a ser muy escueto”, declaró Ataman, visiblemente alterado. “Ya di mi opinión en la televisión de la Euroliga. La primera vez en mi carrera que tengo diez policías en la puerta intentando detener a mi presidente e impidiendo que celebráramos la victoria. El staff del Valencia puso la policía enfrente de la puerta del vestuario intentando detener al presidente, al general manager y a mucha gente. Muchas gracias y disfrutad, nos vemos en Atenas, nos vemos en Atenas chicos”. Y, sin más preámbulos, se marchó, dejando un ambiente de absoluta crispación.

El Valencia, por su parte, no se quedó en silencio. A través de un comunicado oficial y una queja formal ante la Euroliga, ratificó su versión de los hechos, denunciando la “actitud amenazante” del presidente griego y su equipo. Pedro Martínez, en declaraciones a los medios, fue aún más contundente, dejando claro que no tolerará “intimidación” ni “presión” sobre su club.

Esta situación, lejos de ser un mero incidente deportivo, plantea serias dudas sobre el clima de competencia en la Euroliga. El precio de este enfrentamiento, más allá de la victoria o derrota en la pista, podría ser considerable. La Euroliga deberá actuar con contundencia para garantizar un ambiente de juego limpio y respetuoso, algo que, en este momento, parece bastante alejado de la realidad. La próxima visita de Panathinaikos a Valencia promete ser un evento cargado de tensión y, posiblemente, de consecuencias.