Arbeloa, a la carga: siete partidos para salvar el madrid
El Allianz Arena le escupió un puñetazo a la autoestima del Real Madrid. Cuatro derrotas consecutivas, nueve puntos de desventaja con el Barcelona y una plantilla que ha perdido la fe. Álvaro Arbeloa, con la mirada clavada en el horizonte, ha lanzado una última, desesperada, llamada a la batalla.
La presión es insoportable, pero la opción de la remontada, por remota que sea, no se rinde.
Desde el miércoles, tras la humillación en Múnich, hasta el lunes en Valdebebas, el ambiente no ha sido el ideal. Rumores, críticas… un equipo al borde del abismo. Pero Arbeloa, con la frialdad de quien ha visto caer a gigantes, se niega a tirar la toalla. ‘He hecho lo que creí que debía hacer’ sentencia, un mantra que busca, sin éxito aparente, reavivar la llama.
Nueve puntos. Siete partidos. La cifra es brutal.El Alavés, con la urgencia de un equipo que lucha por no descender, le espera en el Bernabéu. Un partido que no es solo una victoria táctica, sino una prueba de fuego para el orgullo blanco. Quique Sánchez Flores, con Lucas Boyé recuperado, se enfrenta a una afición resentida y a un equipo que necesita un milagro. La maquinaria babazorra, sin embargo, no se amilanará. Quieren pescar en río revuelto y sumar tres puntos que les permitan alejarse de la zona de peligro.

La batalla por el 7 se libra en el bernabéu.
Arbeloa, cuyo futuro en el banquillo es incierto, se enfrenta a una tarea titánica. Motivar a un equipo que ha perdido la fe, que ya no cree en la remontada. “Nunca jamás he puesto mi figura por delante del club y de mis jugadores”, afirma, buscando una base sólida para levantar el ánimo. Un discurso que, sin embargo, suena hueco ante la magnitud de la crisis. La machada roza lo imposible, pero el Madrid, con la necesidad de reaccionar, se lanza a la ofensiva. El Clásico del Camp Nou, en cuatro jornadas, se presenta como un espejismo lejano.
El once del Real Madrid, ante el Alavés, es incierto. La necesidad de recuperar la autoestima y la presión ejercida por el Barcelona obligarán a Arbeloa a tomar decisiones difíciles. El Alavés, por su parte, buscará un resultado que le permita alargar su racha de cuatro partidos sin perder, un hito que les da esperanza en la pelea por la permanencia. La tensión es palpable, el ambiente, electrizante. La batalla por el 7 comienza ahora.
