Almeyda despeja el palomar: 'el fútbol es una doble cara'

El Sevilla FC ha despedido a Matías Almeyda, el técnico argentino que llegó con la promesa de Antonio Cordón para evitar el descenso. La derrota ante el Valencia, que colocó al equipo a dos puntos de la zona roja, fue la gota que colmó el vaso.

Un revés que desata la ira del pelado

La situación en Nervión era, en palabras del propio Almeyda, “algo parecido a lo que viví en River en su momento: un club con problemas económicos, políticos y una afición que espera que siempre gane el equipo. Este no era el equipo que estaba formado para pelear por un título, sino para no descender”. La presión, palpable en cada partido, se tradujo en una decisión drástica por parte de la directiva.

“Me muevo cuando me quieren” y el dolor de la traición

“Me muevo cuando me quieren” y el dolor de la traición

En una entrevista con el youtuber Adrián Marcelo, Almeyda reveló la crudeza de su experiencia en Huelva. “Fue la primera vez que me pasó algo así. Puede pasar, ¿no? En los clubes donde estuve, estuve dos, tres años. Y lo de acá fue diferente porque incluso un día antes de que me dijeran que me tenía que ir, me decían que me iba a quedar hasta el final. Esa traición del fútbol es la que no. Eso me duele. Porque dijo que no me puede mirar más”. La aparente contradicción en las comunicaciones del club y un futuro incierto, marcaron una profunda decepción.

“Victoria estudiada” y un recuerdo del padre

“Victoria estudiada” y un recuerdo del padre

Almeyda no dudó en analizar la victoria contra el Barcelona, describiéndola como “un triunfo estudiado, aprovechamos el momento del juego porque éramos nuevos y no sabían cómo presionábamos, si nos íbamos a animar. Y nos animamos. Pero después, bueno, se volvió todo como un poquito más a la realidad y no se pudo. La exigencia y el momento del club empieza a hacer que se dude. Si va para adelante, queda expuesto. Y digo que siempre es mejor ir para adelante que para atrás. Mi padre murió hace rato. Te voy a tirar una de las que te escuchaba a vos: Siempre para adelante, porque para atrás se sale”.

Una frase que, más que un consejo deportivo, resuena como un lamento por el fútbol, un deporte que, según él, a menudo se burla de las promesas y las esperanzas. La decisión de Cordón, sin embargo, ya está tomada: la supervivencia del equipo exige un cambio de rumbo. El Sevilla, ahora, se enfrenta a una temporada incierta, marcada por la pérdida de un técnico que, a pesar del amargo desenlace, dejó una huella imborrable en la historia reciente del club.