Alcaraz, premio laureus: siete grand slams y una férula, ¿es el fin del camino?
Carlos Alcaraz, coronado como mejor deportista masculino de 2025 según el Laureus, se alzó con el premio en el Palacio de Cibeles con una férula en la mano derecha, un detalle que no escapó a las miradas. A pesar de la lesión, el joven murciano, visiblemente relajado, intentó analizar su trayectoria y el presente de su tenis.
Un camino lleno de presión y rivalidad
Alcaraz, quien ya suma siete Grand Slams en su palmarés, reconoció la dificultad de saborear cada logro, admitiendo que la exigencia del circuito es implacable. “Intentamos darle la importancia que merece cada premio, pero a veces es un no parar. Consigues una cosa y vas ya a la siguiente”, explicó. La rivalidad con Jannik Sinner, también nominado al premio, fue otro tema recurrente. “Sinner me ha hecho mejor jugador, me hace dar el 100 por 100. El hecho de tenerlo ahí, como objetivo en cada entrenamiento, me impulsa a mejorar esos pequeños detalles que necesito pulir”, afirmó con sinceridad.

Un poder que cambia el mundo
En una reflexión más profunda, Alcaraz se sumó a la opinión de Nelson Mandela sobre el poder transformador del deporte. “El mundo del deporte es uno de los mundos más grandes que hay. Y cada vez se está haciendo más poderoso. Cuando llegas a un estatus de gran deportista, tienes un poder social importante. Cuando era pequeño, mucha gente me veía como ídolo y quería imitarme”, compartió. La presión que conlleva la fama y el reconocimiento, según Alcaraz, es innegable, pero también una oportunidad para inspirar a otros.

Más allá de los grand slams
Al cuestionarle sobre sus 24 Grand Slams y si representan el reto final, Alcaraz respondió con cautela: “Al final, esto es muy largo. Espero que mi carrera lo sea. Intentamos dar lo mejor de nosotros y veremos hasta dónde llego. No sé si me quedaré en 10, en 15, en 24 o en 27. Intento no ponerme límites y seguir el camino que tenemos, que es muy bueno”. El joven murciano, con la férula como recordatorio de su lesión, se mostró optimista y enfocado en el futuro. “Todavía soy muy joven para decir que he llegado a mi máximo potencial. Todavía me quedan años para seguir aprendiendo, para seguir mejorando en todos los ámbitos”, declaró con convicción.
Un ojo en el golf y la olimpiada
Alcaraz, un apasionado del golf, no ocultó su interés por este deporte.
